A pesar de la prohibición impuesta por el Gobierno australiano para limitar el acceso a redes sociales a menores de 16 años, un sorprendente 80% de los adolescentes continúa activo en estas plataformas. Esta situación se debe a la ineficacia de los controles de verificación de edad implementados por las empresas tecnológicas.
Un estudio reciente del regulador nacional de internet revela que, tres meses después de la entrada en vigor de la normativa, la cantidad de adolescentes que utilizan redes sociales se mantiene casi igual que antes. Aunque el porcentaje de menores con cuentas activas disminuyó del 52% al 42%, la frecuencia de uso sigue siendo alta, especialmente entre los jóvenes de 10 a 15 años.
La normativa, que comenzó a regir el 10 de diciembre, tenía como objetivo restringir el acceso a plataformas como YouTube, Snapchat y TikTok. Sin embargo, muchos menores han logrado mantener sus cuentas o crear nuevas a pesar de las restricciones.
“La falta de mecanismos eficaces para verificar la edad es el principal motivo por el que los adolescentes continúan en redes sociales.”
Según el informe, antes de la prohibición, cerca del 86% de los menores encuestados utilizaba al menos una plataforma restringida. Tres meses después, este porcentaje solo se redujo ligeramente a más del 81%. Además, un 58% de los adolescentes admitió usar redes sociales diariamente, una cifra que apenas ha cambiado respecto al 60% registrado antes de la normativa.
Un hallazgo importante del estudio es que cerca de la mitad de los adolescentes que conservaron sus cuentas afirmaron que las plataformas no verificaron su edad, lo que les permitió seguir utilizando estos servicios. Otros menores indicaron que sus cuentas estaban registradas con una edad igual o superior a los 16 años o que los sistemas automáticos de verificación erraron al considerar que cumplían con los requisitos legales.
Ante la persistencia del uso de redes sociales por parte de los menores, el Gobierno australiano decidió en junio duplicar las sanciones máximas para las empresas tecnológicas que no cumplan con la prohibición. También se fortalecerán las competencias de eSafety, que podrá exigir a las compañías presentar pruebas de las acciones implementadas para impedir que los menores abran cuentas.
El informe también destaca que la supervisión parental sobre el uso de redes sociales ha disminuido desde la implementación de la medida. A pesar de la reducción en la cantidad de cuentas, la frecuencia de uso se ha mantenido estable, lo que sugiere que las restricciones legales no han alterado significativamente los hábitos digitales de los adolescentes.
Este estudio se basa en encuestas realizadas a más de 4.000 niños y familias antes y después de la implementación de la prohibición, siendo el primero de una investigación de dos años que busca evaluar los efectos de esta medida, considerada pionera a nivel mundial.
Australia se ha convertido en el primer país en establecer una prohibición de este tipo, impulsada por la preocupación sobre el impacto de las redes sociales en la salud mental y física de los jóvenes. La evolución y cumplimiento de esta normativa están siendo monitoreados por otros países que buscan implementar políticas similares para proteger a los menores en el entorno digital.
A pesar de algunas mejoras reportadas por las empresas tecnológicas, eSafety advierte que persisten dudas sobre la eficacia de las medidas adoptadas por las plataformas. El regulador subraya la necesidad de fortalecer los sistemas de verificación y aumentar la rendición de cuentas para asegurar la protección efectiva de los menores.
En conclusión, la mayoría de los adolescentes australianos sigue accediendo a las redes sociales tres meses después de la prohibición, debido a la falta de controles efectivos por parte de las plataformas tecnológicas.
A pesar de la prohibición, 8 de cada 10 adolescentes en Australia siguen usando redes sociales.



