Trigo, semilla, El cultivo del trigo, morfología y taxonomía, clima y suelo.
Germinación, tipos de variedades, abonado, plagas y enfermedades....


EL CULTIVO DEL TRIGO


1. MORFOLOGÍA Y TAXONOMÍA

El trigo, como los demás cereales, es una planta monocotiledónea perteneciente a la familia de las gramíneas. Actualmente, los trigos duros o cristalinos se clasifican botánicamente como Triticum turgidum, subespecie durum, y los harineros como Triticum aestivum, subespecie vulgaris.

Sistema radicular: El trigo tiene raíces

fasciculadas. El mayor o menor desarrollo de las raíces es función de muchas variables, tales como la textura del terreno, la situación de la capa freática, la época de la siembra, la mayor o menor cantidad de lluvia caída en las primeras fases de su desarrollo, la variedad, etc.

El 50% de la raíces está comprendido entre 0 y 25 cm de profundidad y el resto puede llegar hasta un metro, y en suelos sueltos hasta 1,50 m.

Tallo: Al comienzo de la fase vegetativa, el tallo se halla dentro de una masa celular que constituye el nudo de ahijamiento. Este tallo presenta brotes axilares, de los que se originan los tallos hijos.

El tallo se alarga durante el encañado y lleva 7 u 8 hojas envainadoras a lo largo de la longitud de un entrenudo

En casi todas las variedades, el tallo, que es al principio macizo, se vuelve después hueco, salvo en los nudos donde permanece macizo.

Hojas: Las hojas son cintiformes, paralelinervias y terminadas en punta.

Espiga: La espiga se forma en el brote terminal del nudo del ahijamiento. Cuando termina el ahijamiento comienza a elevarse en el tallo, a la vez que este último se alarga en la fase de encañado.

Al terminar el desarrollo del tallo aparece la espiga, envuelta en la última hoja. Cuando esto ocurre decimos que está el trigo en fase de espigado.

La espiga está constituida por un eje llamado raquis, que lleva insertas las espiguillas alternativamente a derecha e izquierda. Estas espiguillas están unidas directamente al raquis. Su número puede llegar hasta 25 y se recubren unas a otras.

Cada espiguilla contiene varias flores. Está compuesta de dos brácteas o glumas. Por encima de ellas, e inserta sobre un pedúnculo, se encuentra la bráctea inferior, que posee en su axila una flor, la cual lleva a su vez otra bráctea superior. Estas brácteas se denominan glumillas o glumelas.

El número de flores fértiles que contiene cada espiguilla depende de la variedad y del estado en que se ha desarrollado el trigo, pero suele variar de 2 a 5.

El trigo es planta autógama, es decir, que la fecundación de la flor tiene lugar antes que su apertura. Cuando las antenas aparecen al exterior, ya la flor está fecundada.

Por ser planta autógama, cada variedad de trigo conserva sus características agronómicas de forma notablemente constante.

La flor da lugar a un fruto único, denominado grano, que lleva un embrión o germen junto a la sustancia de reserva.

2. EXIGENCIAS DE CLIMA Y SUELO

La integral térmica del trigo es muy variable según la variedad de que se trate. Como ideal puede decirse que los trigos de otoño tienen una integral térmica comprendida entre los 1.850 ºC y 2.375 ºC.

La temperatura no debe ser demasiado fría en invierno, pero no estando el trigo muy desarrollado cuando lleguen las heladas, éstas tienen un efecto beneficioso en el desarrollo de las raíces. Son perniciosas las temperaturas elevadas en primavera y al final de la maduración, cuando se puede producir el asurado, sobre todo si la cantidad total de lluvia caída durante el ciclo ha sido escasa y especialmente si lo han sido las lluvias de primavera.

El coeficiente de transpiración del trigo es de 450 a 550, es decir, que se necesitan de 450 a 550 litros de agua para elaborar 1 kg. de materia seca.

Se ha demostrado en años secos que un trigo puede desarrollarse bien con 300 ó 400 mm de lluvia, siempre que la distribución de esta lluvia sea buena, es decir, escasa en invierno y más abundante en primavera.

En las tierras arenosas es más importante que en las arcillosas que la lluvia se distribuya regularmente en la primavera, ya que, como hemos dicho, hay en aquéllas muy poca capacidad de retención del agua.

El trigo es planta que necesita luz y, por otra parte, sabemos que el ahijamiento se realiza con un determinado valor del fotoperiodismo, que es diferente según las variedades.

Es importante que las tierras donde se cultiva el trigo sean profundas, para que haya un amplio desarrollo del sistema radicular. Las tierras arcillosas tienen el inconveniente de que por su poca permeabilidad, conservan mucha humedad en inviernos lluviosos.

Las arenosas, en cambio, requieren mucha lluvia de primavera, dada su poca capacidad de retención. En general, serán mejores en secano las tierras que tengan capacidad de retención, pero que, a la vez, tengan un drenaje bueno.

3. CICLO VEGETATIVO

En el ciclo vegetativo del trigo se distinguen tres períodos:

-Período vegetativo, que comprende desde la siembra hasta el comienzo del encañado.

-Período de reproducción, desde el encañado hasta la terminación del espigado.

-Período de maduración, que comprende desde el final del espigado hasta el momento de la recolección.

Germinación:

La facultad germinativa del trigo se mantiene durante un período de 4 a 10 años, aunque prácticamente la duración del período de utilización no debe sobrepasar los dos años, ya que, a medida que pasa el tiempo, disminuye la capacidad germinativa. La humedad del trigo no debe sobrepasar el 11%. Cuando se sobrepasa este porcentaje de humedad la conservación del grano se hace difícil.A partir del momento en que se han desarrollado las jóvenes raíces primarias, la planta puede ya alimentarse por sí misma a expensas de las soluciones del suelo, una vez que se agoten las reservas del grano.

El coleóptilo sirve de protección a al plúmula al tener que perforar ésta la capa superficial del suelo; en el momento que ha alcanx¡zado la superficie, la primera hoja perfora el coleóptilo, que comienza a amarillear y a desecarse. En este instante se han desarrollado ya tres raíces primarias.

La temperatura óptima de germinación es de 20-25 ºC

Ahijamiento:

Esto ocurre cuando va a aparecer la cuarta hoja y el nudo de ahijamiento se engruesa. Esto se puede considerar como si estuvieran 4 ó 5 nudos juntos, a cada uno de los cuales corresponde una hoja. En la axila de cada una de esas hojas surge una yema axilar que da nacimiento a un tallo secundario.

Posteriormente, las raíces secundarias rompen la base del nudo de ahijamiento y éste se alarga. A medida que las raíces secundarias se desarrollan, dejan de crecer las primarias y toman una coloración parda.El poder de ahijamiento es un carácter varietal, pero, a parte de la variedad, depende de la importancia del abonado nitrogenado, de la fecha de siembra y de la temperatura, que condiciona la duración del período de ahijamiento.

Encañado:

Cuando se llega a la fase de encañado, un determinado número de tallos herbáceos se transforma en tallos rematados por espigas, mientras que otros se retrasan en su crecimiento, se detienen e incluso pueden llegar a retroceder en el mismo.

En el momento del encañado el crecimiento requiere unas necesidades elevadas de elementos fertilizantes y, particularmente, en nitrógeno, necesario para la formación de las nucleoproteínas de los núcleos de las células jóvenes. Por esta necesidad de elementos fertilizantes, y sobre todo de nitrógeno, se le denomina a éste, segundo período crítico, siendo el primero el de ahijamiento.

Espigado:El crecimiento de las plantas en la fase de espigado es máximo. Se estima que las plantas elaboran las ¾ partes de su materia seca total entre el ahijamiento y la floración.

Maduración:El período de maduración es la última fase del período vegetativo y corresponde a la acumulación de almidón en el grano. Este almidón procede de la fotosíntesis que prosigue aún en las últimas hojas y en la espiga. Por otra parte se produce un movimiento de los glúcidos y de las proteínas hacia la espiga.

Si las temperaturas son muy elevadas y el viento fuerte y seco, la movilización de los últimos recursos de agua disponible para la emigración de glúcidos y prótidos se perjudica y ocurre el fenómeno del asurado, quedando los granos arrugados por no poder acumular el máximo de reservas.El peso del hl de grano suele variar entre 76 y 82 kg. En algún caso muy excepcional hemos llegado a ver trigos con 86 kg. por hl.


4. TIPOS DE VARIEDADES

Pueden definirse tres tipos de variedades respecto a su ciclo:

-Variedades de otoño o de ciclo largo.

-Variedades de primavera o de ciclo corto.

-Variedades alternativas.

La diferencia entre estos grupos se basa en sus necesidades en la duración del período vegetativo. Para cumplir su ciclo vegetativo, cada variedad requiere un determinado calor, que se mide por la suma de diferencias entre la temperatura media de cada día y el 0 vegetativo, que en el caso de esta especie es próximo a 0 ºC.

Esta cantidad de calor se conoce como integral térmica, existiendo diferencias entre las variedades de otoño y las de primavera. Sirvan como cifras medias las siguientes:

-Trigos de otoño: 1.900 a 2.400 ºC.

-Trigos de primavera: 1.250 a 1.550 ºC.

5. CRITERIOS DE ELECCIÓN DE VARIEDADES

Las características fundamentales que es necesario tener en cuenta a la hora de elegir una variedad son:

a) Productividad. Indudablemente, la capacidad productiva es un factor fundamental que debe tenerse  en cuenta en la elección. Ahora bien, dadas las especiales características agroclimáticas que definen España, tan importante como la capacidad productiva es la posibilidad de obtener rendimientos regulares en condiciones diversas.

b) Calidad. La calidad harino-panadera de un trigo está relacionada con su “fuerza” o “valor plástico”.

Esta “fuerza” depende de la cantidad y calidad de las proteínas que contiene el grano de trigo. La glialina y la glutamina componen el esqueleto de las células del albumen y estas proteínas, al hidratarse, forman el gluten. La calidad de este gluten es el que da la fuerza o capacidad de dar panes voluminosos y de textura esponjosa. El gluten malo es poco elástico y da panes de mala calidad.

c) Precocidad. Las variedades modernas presentan un período de floración-madurez más corto que las antiguas, con lo que se ha conseguido un indudable avance al compaginar ambos factores, floración tardía para evitar las heladas y maduración precoz para evitar el asurado.

d) Resistencia a enfermedades y accidentes. Es fundamental que la variedad, además de lo dicho anteriormente, posea suficiente resistencia ante las enfermedades y accidentes más frecuentes de la zona. Entre las enfermedades cabe destacar la roya amarilla, la roya parda, la roya negra en algunas regiones, septoria, fusarium, mal de pie, carbón, tizón, oidio...

Entre los accidentes presentan un especial interés el frío, el encamado, el desgrane y el asurado.

e) Poder de ahijamiento. Aparte por consiguiente ahorro de semilla, cuestión nada desdeñable, permitirá compensar una nascencia deficiente que reduzca el número de plantas nacidas.

6. ABONADO

a) Abonado nitrogenado: Las principales fuentes de nitrógeno para las plantas son la materia orgánica del suelo y el nitrógeno añadido con los abonos. Las plantas toman preferentemente el nitrógeno en forma nítrica, pero, aunque en bastante menos proporción, pueden tomarlo en forma amoniacal. Los abonos nitrogenados de forma nítrica se usarán cuando se encuentre avanzado el estado de cultivo, ya que, al no ser el ión NO3 retenido por los suelos, puede lavarse con lluvias abundantes.

Se admite que un suelo está bien dotado de materia orgánica si contiene del 2 al 3%. Se admite también que, anualmente, del 1 al 2% de las reservas de nitrógeno orgánico pasan al estado nítrico.

En general en el trigo se puede decir que por cada tonelada métrica de trigo producida, la cantidad media de nutrientes que absorben tanto las raíces como los tallos, hojas, espigas y granos son las siguientes:

Los aportes de estiércol, independientemente de su acción beneficiosa como enmienda orgánica, ponen a disposición del cultivo elementos fertilizantes que se liberan lentamente y que los cultivos aprovechan en sucesivos años. Para tener una idea del nitrógeno liberado, podemos considerar que en el primer año se libera el 50% del nitrógeno del estiércol, que se transforma en nitrógeno nítrico y es aprovechado por la planta; en el segundo año, el 30%, y en el tercer año, el 20%.

El nitrógeno estimula la vegetación y el ahijamiento y enriquece los granos de gluten, por lo que mejoran en calidad. La escasez de nitrógeno hace que las plantas tomen un color verde pálido, que el crecimiento sea lento y que la planta se endurezca. Un exceso de nitrógeno prolonga el ciclo vegetativo de la planta, favorece el encamado, sobre todo si no existe la proporción debida de fósforo y potasio, y hace a las plantas más propensas a las enfermedades criptogámicas.

b) Abonado fosfórico: Habrá que tener en cuenta el fósforo presente en el suelo. No se rebajará nada de la aportación del fósforo si el contenido es muy bajo. Si el contenido, por el método de Olsen, se encuentra entre 5 y 15, se puede rebajar de un 30 a un 40% del fósforo que se ha indicado como necesario. Si el contenido es normal se puede eliminar todo el fósforo.

En los suelos con idéntico contenido en fósforo, la respuesta en cosecha, a igualdad de aportación de abono fosfatado, puede ser distinta según sea el pH y el contenido en caliza del suelo.

El fósforo comienza a hacerse disponible a las plantas a partir de pH 6. La máxima disponibilidad se encuentra entre 6,5 y 7,5. A partir de un pH 8, la disponibilidad disminuye rápidamente.

En otro aspecto, con pH superior a 8 y contenido alto en caliza, se produce el fenómeno de “retrogradación”, por el cual una parte del fósforo disponible, de ser soluble al agua y a los ácidos débiles, pasa a insoluble, y, por consiguiente, no disponible para la cosecha.

En los suelos con pH inferior a 6 se hace necesario un encalado previo a la realización del abonado fosfatado.

Al principio de la vida vegetativa del trigo, el fósforo favorece mucho el desarrollo de las hojas, que se encuentran más erguidas, y beneficia también notablemente el desarrollo radicular.

El fósforo es un correctivo del nitrógeno en el sentido de que da más rigidez a la planta, por lo que un trigo que encuentra suficientes disponibilidades de fósforo resiste mejor el encamado. También resiste las heladas y el rasurado. Así como el nitrógeno retrasa la maduración, el fósforo la anticipa.

c) Abonado potásico: Habrá que tener en cuenta el nivel de potasio en el suelo que da el análisis para ver si hay que rebajar o no la aportación de potasio en los abonos. Como en el caso del fósforo, en suelos poco profundos, donde hay poco volumen de tierra explorado por las raíces, habrá que hacer mayores aportaciones que en suelos profundos.

Corrientemente se denomina “potasa” al óxido de potasio, K2O, y en potasa se expresan las riquezas de los abonos potásicos.

La potasa queda enterrada por los coloides del suelo, por lo que debe enterrarse con una labor para ponerla al alcance de las raíces.

El potasio disminuye la transpiración, por lo que la resistencia a la sequía aumenta; también hace a la planta más resistente al frío. La necesidad máxima de potasio para el trigo es en el encañado.


7. LABORES CULTURALES

a) Preparación del terreno: Cuando el trigo va en regadío puede suceder a muchos otros cultivos y, según el cultivo precedente, será distinta la labor de preparación. Si por tratarse de sembrar sobre rastrojo de maíz o incluso sobre un rastrojo anterior de trigo, etc., se considera conveniente alzar el terreno a cierta profundidad, siempre hay que tener muy en cuenta que al trigo le va mal para su nascencia que se encuentre la tierra demasiado hueca.

Si por las razones que sean se ha realizado una labor de alzar relativamente profunda, habrá que tratar de dejar el terreno más apelmazado. Esto se consigue mucho con las gradas de discos pesadas, que, aunque aparentemente dejan el terreno muy fino y hueco, esto ocurre en algunos centímetros de la superficie, pero debajo de esta capa superficial, dado su elevado peso, más bien compactan.

Es curioso observar que en las rodadas de los tractores, al regresar de la besana sobre el terreno sembrado, la nascencia del trigo es mejor.

b) Siembra: La cantidad de semilla a emplear el trigo es siempre una cuestión muy debatida. En España se emplean en secano desde 60 kg. Hasta 200 kg. por ha., y en regadío, desde 90 a 250 kg. por hectárea.

Sembrando con sembradora se puede ahorrar alguna semilla, ya que es menor el número de granos que se pierden por caer demasiado profundos.

Una siembra temprana necesitará menos semilla que una tardía, ya que en la primera se favorece el ahijamiento. Finalmente, un terreno bien preparado necesitará también menos semilla que otro mal preparado.

Cuando se siembra a mano se dice que se siembra “a voleo”. En este caso la distribución no es regular. La siembra a chorrillo con sembradora se suele realizar con distancias que varían algo entre líneas. Son corrientes las sembradoras fijas que guardan una distancia entre líneas de 17 ó 18 cm.

c) Riego: No es corriente tener que regar el trigo antes del encañado. En otoños secos puede ser necesario regar antes o después de nacer. Durante el espigado es conveniente regar, aunque puede ser peligroso en los sitios donde las temperaturas elevadas favorecen la roya.

Cada vez se va extendiendo más el riego por aspersión. Cuando se riega por pie se suele regar en tablares, con elevado coste de jornales y sin poder evitar causar algún daño físico al cultivo.

d) Recolección: Actualmente todo el trigo se recoge con cosechadora autopropulsada. El trigo recolectado con cosechadora suele salir suficientemente limpio para su entrega. No obstante, aunque su humedad, sobre todo en zonas poco húmedas, no suele exceder del 11%, es conveniente dejar el trigo en la era en montones para que se solee durante varios días. Es evidente que esta práctica es propia de las comarcas en que son poco frecuentes las lluvias en el verano.

Solear el trigo es especialmente interesante cuando se va a almacenar y no se entrega inmediatamente, pues si no se guarda muy seco aumenta el riesgo de los ataques de gorgojo.

En cuanto al almacenaje, debe tenerse en cuenta que los almacenes deben ser secos y muy bien ventilados, procurando que las ventanas expuestas a los vientos que pueden acarrear lluvias estén acondicionadas de manera que no penetre la lluvia y puedan permanecer abiertas. Las ventanas deben cubrirse con malla que impida la entrada de roedores.

8. PLAGAS Y ENFERMEDADES

8.1.  PLAGAS

-Chinches del trigo: Paulilla, garrapatillo o sampedrito (géneros Aelia y Eurygaster).

Estas grandes chinches atacan a las espigas clavando su pico en el grano, que arrugan y deforman. Más que por la disminución de cosecha que producen, los daños que ocasionan son porque su pico emite unos enzimas que destruyen el gluten y dan origen a harinas de inferior calidad.

Entre los medios de lucha da buen resultado el Dimetoato (Rogor 40) en dosis de 2 litros por ha, cuando los ataques de paulilla coinciden con los de pulgón. Por avión debe emplearse de 50 a 60 litros por ha de agua, para mojar bien.

También es empleado por avión el Malathión, usado normalmente en ultrabajo volumen (U.L.V). Se emplea a razón de 1,5 litros por ha. El Malathión puede emplearse también por procedimiento terrestre en espolvoreo usando Malathión 4% a 25 kg. por ha.

Otros productos empleados son el Triclorfón, el Carvaril, el Alfacipermetrin y el Tau Fluvalinato.

-Pulgones:

Los pulgones, también conocidos por los agricultores con el nombre de “piojillos”, son insectos chupadores, con un largo pico que clavan en la planta, absorbiendo sus jugos. Pertenecen a la familia Aphidae, por lo que se les conoce con el nombre de áfidos.

La mariquita, llamada también vaquita de San Antón en algunos lugares, se alimentan de las larvas y de los adultos de los pulgones. Muchos agricultores, al ver coincidir la mariquita con el líquido segregado por los pulgones, creen que es debido a ella, y lo consideran como insecto nocivo, cuando en realidad es claramente beneficioso.

Otro enemigo de los pulgones es el Neuróptero Chrysopa vulgaris, cuya larva devora cientos de pulgones. Tambien son insectos parásitos de los pulgones algunos dípteros y, sobre todo, unas avispitas (Himenópteros), que viven en su estado de larva en el interior de los pulgones.

Al trigo le atacan los pulgones, haciéndolo en las hojas y, sobre todo, en las espigas una vez salidas del “zurrón”, causando daños en la producción de grano cuando son abundantes.

Se suele tratar al pulgón con Dimetoato (Rogor 40) usando generalmente para el tratamiento el avión, el Malathión, el Dioxacarbo Elocrom, el Tiometón o el Fentoato.

También son útiles contra los pulgones el Alfacipermetrín, Carvaril+Dimetoato y Carvaril+Lindano.

-Hetrodera Avenae:

El trigo y los demás cereales de invierno pueden verse afectados por varias especies de Nematodos entre la que destaca esta especie.

Los ataques de Nematodos suelen presentarse en rodales, tomando las hojas del trigo un color atabacado. Los ataques pueden confundirse con el pulgón de raiz o con encharcamientos, pues los síntomas son parecidos.

La lucha es difícil, pues los nematicidas resultan caros para este tipo de cultivos extensivos. Sólo son recomendables medios indirectos como:

No repetir trigo sobre trigo.

Si el ataque ha sido fuerte, esperar a repetir el trigo dos años.

8.2. ENFERMEDADES

-Las royas de los cereales:

Son hongos del género Puccinia, que ocasionan unas pústulas en las hojas y las espigas de los cereales. En las hojas, las pústulas perjudican la asimilación y perturban el metabolismo, con lo que el rendimiento disminuye. En el tallo afectan a los vasos conductores, disminuyendo el transporte de savia. El grano queda pequeño y rugoso.

Las pústulas que ocasionan son origen de un gran número de esporas, que son transportadas por el viento y originan la propagación de la enfermedad.

Entre las royas más importantes se encuentran la Roya amarilla, producida por el hongo Puccinia striiformis, la Roya de la hoja, producida por Puccinia recondita y la Roya del tallo, producida por Puccinia graminis.

La defensa contra las royas es el cultivo de variedades resistentes a ella. No obstante, en caso de años de enfermedad, pueden ser útiles económicamente algunos fungicidas como triadimefón y butrizol.

-Oidio (Erysiphe graminis):

La enfermedad se manifiesta por la aparición del micelio, que toma forma de una borra blanca, que al final toma una tonalidad gris y aparecen pequeños puntos negros (peritecas). La enfermedad tiene lugar sobre todo cuando alternan días húmedos con cálidos.

Entre los productos que se pueden utilizar en el control del oidio podemos citar: Ciproconazol, Diniconazol, Etirimol, Pirazofos y Triadimenol entre otros.

También se utiliza para la prevención del oidio el azufre, que resulta muy económico.

-Caries o tizón del trigo:

También llamado niebla. Es un hongo del grupo de los Basidiomicetos, del género Tilletia. Los granos enfermos contienen en su interior un polvillo negruzco, constituido por numerosísimas esporas del hongo. Estos granos atacados suelen ser más pequeños y redondos que los granos normales.

El interior del grano queda destruido y sólo subsiste la envoltura externa. Las espigas atacadas son más erectas que las sanas, debido a que el grano no pesa.

Para combatir el tizón lo mejor es desinfectar previamente la semilla con un producto llamado “Vitavax”, cuya materia activa es la carboxina o carboxina+tiram. Otro bastante empleado es el maneb+metilpirimifos, aunque son muchos más los productos empleados.
  

9. FISIOPATÍAS

-Accidentes debidos al frío:

Las heladas originan un movimiento del agua desde el interior hacia el exterior de las células, yendo a ocupar los meatos intercelulares, donde se hiela y transforma en cristales. En consecuencia, se produce una deshidratación de la célula, que puede llegar a producir una congelación del protoplasma. Es claro que el perjuicio de las heladas será tanto menor cuanto mayor sea la concentración celular y más rico sea el protoplasma en agua.

La fertilización influye sobre la resistencia al frío, al aumentar la concentración del jugo celular, elevando la presión osmótica y retardando la emigración de agua fuera de las células. El ión potasio, que favorece la asimilación clorofílica y, por tanto, la formación de azúcares, y que es absorbido fácilmente por la permeabilidad selectiva de la membrana celular, tiene a este respecto un papel preponderante.

-Accidentes debidos a exceso de humedad:

Un exceso de humedad provoca la asfixia de las raíces y esta asfixia puede favorecer, además, el desarrollo de gérmenes anaeróbios causantes de podredumbre. Por otra parte, muchos microorganismos aerobios que intervienen en la nitrificación mueren por falta de oxígeno.

El exceso de humedad perjudica notablemente en los terrenos arcillosos, hasta el punto de que los años buenos de trigo suelen coincidir con los inviernos secos, siempre que la primavera sea lluviosa.

-Accidentes debidos al calor:

En lugares donde azotan con frecuencia vientos fuertes y secos, el riesgo de asurado se hace especialmente importante, hasta el punto de que se haga imposible el cultivo del trigo.

-Encamado:

El encamado es tan importante en zonas fértiles que tan sólo se pueden sembrar variedades que no sean propensas a este riesgo, tanto por su tamaño como por la resistencia del tallo.

El encamado es más frecuente en terrenos de regadío que en los de secano y, por tanto, en esta forma de cultivo presenta un problema muy a tener en cuenta, por lo que hay que buscar siempre variedades resistentes, sobre todo en terrenos fértiles.


Corrimiento de la flor:

Generalmente es debido a ausencia de fecundación. A veces es debido a no existir un equilibrio de los tres elementos principales NPK.


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